Riego de instalaciones deportivas

0
344
Riego de instalaciones deportivas

Manuel Marti. Ingeniero Agrónomo. Hunter

ISSUU

A la hora de diseñar el sistema de riego más adecuado en una instalación deportiva, hemos de tener en cuenta una serie de parámetros previamente, como pueden ser el uso que se quiere dar a la instalación, tipo de césped usado (natural o artificial), tamaño de la instalación, tipo de mantenimiento, disponibilidad de agua, etc.

La tendencia actual va hacia instalaciones con elevada utilización, de bajo mantenimiento y con menores consumos de agua, lo que nos dirige a superficies con césped artificial y altamente automatizadas. Generalizando, un campo de césped natural puede tener unas necesidades hídricas en verano de 6 l/m² mientras que en uno de césped artificial se estiman, en el mismo periodo, de 2 l/m²

Llegados a este punto, la pregunta más usual es: ¿realmente, si tengo césped artificial, necesitamos regarlo?

Riego de instalaciones deportivas

La respuesta es SI y las principales razones son:

Necesidad de limpieza de la superficie de juego debido polvo en suspensión en el aire, lluvias de barro, rotura del material de relleno, sudor, etc., que ensucian el césped y pueden, incluso, hacer insalubre el juego en superficies de este tipo. Un riego regular para limpiarlo es preciso, ya que facilita que estas partículas de polvo se depositen en el fondo del césped y sean arrastradas hasta las zonas de drenaje.

Reducción de la alta temperatura que se genera en la zona de juego, es la razón principal para regar un campo de deportes de césped artificial. Un día soleado y sin nubes con temperatura ambiente de 25°C puede producir temperaturas de 50°C en el campo. El riego puede reducir drásticamente la temperatura en cuestión de minutos. Desafortunadamente, esta reducción de calor es de corta duración ya que la temperatura comenzará a aumentar lentamente después del ciclo de riego y también lleva aparejada un aumento de la humedad del campo, produciendo una combinación incómoda debido al calor elevado y a la humedad alta. Este delicado equilibrio nos obligará, en instalaciones de alto uso, a tener que regar no sólo entre partidos, sino también durante el periodo de medio tiempo, lo que nos exigirá una buena automatización.