Reurbanización de la plaza de San Clemente. Santiago de Compostela

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Vista aérea de la plaza de San Clemente en Santiago de Compostela

abalo alonso arquitectos

La plaza de San Clemente se encuentra en el entorno inmediato de la Catedral. Una rampa construida a mediados del siglo pasado, con un trasformador eléctrico soterrado, partía en dos el espacio público. Por un lado funcionaba como vial pero por otro encajonaba un espacio inútil como estancia que acabó convirtiéndose en un caótico aparcamiento.

El traslado del muro de contención se convierte en la clave de la actuación. Al tiempo que tensiona la actuación; su inclinación rebaja su presencia. Su nueva ubicación nos permite ganar visibilidad y la aparición de unas escaleras de conexión más cómodas y acordes con el entorno. Se ha procedido así mismo a una renovación exhaustiva de todo tipo de infraestructuras eléctricas, saneamiento, gas, telefonía… Y se han incorporado los restos arqueológicos descubiertos durante las obras.

La complejidad de los límites nos lleva a elegir un despiece de pavimento relativamente neutro, bandas de granito moreno que confinan adoquín negro. El muro inclinado se resuelve con el mismo sistema, siempre en la búsqueda de rebajar su presencia.

La rampa se reduce a un carril de tráfico, de subida, lo que elimina la necesidad de giro en el encuentro inferior. Al mantenerse pegado al aparcamiento sirve también de acceso y salida de éste. La circulación en el resto de la actuación se limita a vecinos y vehículos de emergencia.

Cuatro báculos de gran porte, aunque con las luminarias bajas, ordenan la zona central. Pequeños apliques de pared proporcionan luz rasante a la rampa. Las farolas tradicionales se conservan en diálogo con las nuevas, aplicando conceptos ya conocidos en rehabilitación, de coexistencia de materiales nuevos y viejos, en este caso a la luz.