Paisajes urbanos de Salvador Montó

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Hudson River. NYC, 46 x 55 cm

Textos: Amalia García Rubí

Si mirar la realidad y reinterpretarla de una manera determinada depende del ojo de quien observa, para Salvador Montó esa contemplación conlleva además un código lingüístico aprendido, único e intransferible, del cual nace cada imagen retenida sin que en ello intervenga la pesada carga de la imitación a la manera tradicional. Es precisamente esa singularidad interpretativa, fácil de reconocer, la característica más personal en el trabajo pictórico de Salvador Montó. Un modo de hacer que a pesar de cambios formales, ha permanecido invariable a lo largo de la trayectoria plástica de este paisajista valenciano para quien la pintura viene siendo sinónimo de ilusión arquitectónica, y por tanto de geometría, volumen y tridimensionalidad. Lo urbano en sus vertientes más selectas en torno a lo clásico y lo moderno, sigue siendo el tema fundamental en la obra de Montó. En los últimos años, la ciudad ha adquirido una especial luminosidad y nitidez diurnas, gracias en buena parte al proceso de limpieza de la imagen hacia la cual ha ido tendiendo la pintura de Montó. Venecia, Nueva York, Londres, Roma… Capitales históricas tan distintas, tan diferentes morfológicamente y atmosféricamente, son tratadas desde el mismo prisma, amoldándose a las exigencias plásticas del autor y respondiendo así a unos parámetros visuales del todo originales.

Roma. 24 x 50 cm