Marticorena, obras de armonía y vitalidad

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Texto: Francisco Javier Caballero

Tras contemplar durante varias horas unas obras de José Marticorena y recordar otras, te das cuenta que sus acuarelas recogen la mayoría de las horas del día y de la noche con sus luces y colores singulares.

Acrílico. 1,25 x 1,25. EdificaciónLa obra de este artista, de amplísima temática y que se sigue enriqueciendo con el paso del tiempo, tiene la cualidad de guiar al espectador por el espacio geográfico, cultural y cotidiano de España, dando una visión personal y original de una realidad transcendida que transforma los elementos naturales o los creados por el hombre.

Cuando se contemplan las obras de Marticorena todo parece espontáneo, en el lugar adecuado, con los colores y la luz precisos, lo cual es una virtud, pues todo ello oculta un trabajo previo de estudio (dibujo, distribución espacial, colores, luces, perspectivas…) que le permite una gran prestanza y libertad a la ora de manejar los pinceles. Te hace olvidar por un momento que la acuarela es aplicar sobre papales pigmentos de color disueltos en agua y poco más, es decir que con pocos medios, el artista, crea auténticas obras de arte.

Marticorena trabaja en todo tipo de formatos y con idéntico nivel de calidad en el resultado final, lo cual no es fácil, pues maneja tamaños muy reducidos y otros difícilmente abarcables a la hora de pintar, y todos plantean diferentes problemas técnicos que requieren soluciones muy distintas.

Los amplios espacios con paisajes de nublados y amenazadores cielos por los que la luz se atisba, y los elementos en primeros planos (bodegones, figuras…), nos muestran fragmentos de la rica existencia del artista, amasada por el tiempo y el trabajo constante en ese intento de materializar cuantas inquietudes brotan de su espíritu en relación con la técnica, los temas y los recursos.

La luz es protagonista de la obra de Marticorena, pues modela formas que tienden a lo indefinido y llegan a la abstracción. No busca el artista plasmar el reflejo fiel o la imitación de la realidad, sino la impresión óptica y emocional que eso que contempla o que desea pintar la he producido en su yo. En ocasiones, el autor se aleja de la realidad de manera que lo representado es fruto de la creación de su espíritu o del intelecto… [leer más… en la edición impresa]