Jorge Oteiza, «Los límites de la transparencia»

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La Fundación Canal ha presentado del 25 de febrero al 25 de abril una selección de obras del escultor vasco Jorge Oteiza, realizada ex profeso por Pilar Oteiza, sobrina del artista y comisaria de esta muestra.
La exposición ha pretendido resumir los años más importantes de la producción escultórica de Jorge Oteiza e ilustrar sus primeros experimentos con las geometrías esféricas, sus siguientes etapas con los cubos y por último su sorprendente y genial conclusión con las Cajas Metafísicas.
La exposición integrada por 34 esculturas, 4 de ellas de gran formato se pudieron visitar en los jardines de la Fundación Canal. El título «los límites de la transparencia» alude a la frontera donde se separan y se unen el espacio construido y el espacio natural.
Las obras que han compuesto esta muestra corresponden a la culminación del proyecto denominado «Propósito experimental», con el que el autor obtuvo en 1957 el Primer Premio de Escultura de la IV Bienal de São Paulo (Brasil) y su consagración internacional.

Pilar Oteiza

A finales de los años cincuenta, Jorge Oteiza dio por finalizado su proceso de creación de estatuas. Posiblemente él nos corregiría: una de sus últimas obras fue el Odisea donde nos muestra el interior metafísico construido en sus Cajas.

Las cajas son la conclusión de este proceso: «…la determinación final de la obra como servicio metafísico para el hombre. Inluso como sitio solo, espiritual, para el alma sola del espectador… espacio sereno, reparador de la tensión creadora vivida… necesito para mí mismo, en mi escultura, un sitio espiritual libre, a mi lado, vacío, inmóvil lejano, duro —duro en cierto modo hacia fuera—, desnudo, protestante —protestante, en cierto modo hacia fuera—, insoluble y trascendental…» expresión final de un viaje iniciático de formación que le ha transformado en el hombre que debía ser: el artista.

JORGE OTEIZALas cajas y las desocupaciones previas del cilindro, la esfera y el cubo, nos explican la fase final de un proceso creativo que había comenzado en los años treinta, cuando su interés por modelar la materia resultó en formas rotundas, masivas, a las que fue vaciando —desocupando de contenido y minimizando en forma— hasta destilar, depurar, las unidades mínimas —unidades formales livianas— que expresan e inducen la forma, sin opacidad: transparentemente.

Fue un tiempo prolongado de continua experimentación material y rigurosa reflexión intelectual. No se podría explicar la extensión y originalidad de la obra producida, sin reparar en la profundidad del proceso teórico desarrollado. Un proceso creativo que generó un caudal de obras en las que investigaba cómo se comporta la materia.

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