Bosques urbanos y como Quíone nubla las ideas

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Bosques urbanos y como Quíone nubla las ideas

Pedro Calaza. Vocal de AEPJP y Coordinador de la Comisión de Bosques Urbanos

Quíone (Khione), diosa griega de la nieve, que era hija de Bóreas, el viento del Norte (considerado Dios del invierno), quien también tiene un papel protagonista destacado en estas líneas (debe ser cosa de familia) parece que está nublando con su frío y gélido aliento las mentes e ideas de muchas personas. Tras el paso de Filomena, ha habido numerosas voces buscando culpables y apuntando a la mala gestión (especialmente las podas) como única responsable de la fractura de un gran número de árboles en diferentes ciudades.

Bosques urbanos y como Quíone nubla las ideas

Si bien es cierto que la gestión en la mayoría de los casos puede mejorarse, en ello está un gran número de responsables municipales, también es cierto que nuestra amiga Quíone ha sido la responsable máxima, encuadrada en el concepto de «Causa de fuerza mayor» (circunstancia imprevisible e inevitable), o en «episodios extremos» inusuales… En este caso parece que una desafortunada combinación de una masa de aire cálida y húmeda con una capa de aire muy frío proveniente del ártico y seguido de un nuevo frente polar.

Estas masas por separado afectan a la península con regularidad, pero su sincronización es muy poco frecuente (la última creo que fue en 1971) pero ha pasado y ha despertado a Quíone de forma agresiva.

Bosques urbanos y como Quíone nubla las ideas

Para explicar la mecánica básica de los árboles, vamos a utilizar a otro protagonista, en este caso el fascinante ejemplar de Metrosideros excelsa que existe en A Coruña, árbol protegido oficialmente. Se trata de un ejemplar datado en más de 400 años que podría suponer la prueba viviente de que Nueva Zelanda fue descubierta por españoles y cambiaría la historia de ese país, en ello estamos, pero es otra historia. Metrosideros significa «médula de hierro» en honor a la dureza de la madera. es decir, una especie dura y resistente. Una especie que a priori soportaría muchísimas cargas, pero no se trata sólo de genética, el árbol se adapta mecánicamente a las fuerzas a las que está sometido, es decir, alcanza un equilibrio mecánico en su estructura en función de las cargas que soporta (las habituales) siguiendo el principio de mínimo consumo energético.

Se puede decir que genera madera donde hace falta para soportar las perturbaciones mecánicas medias (Claus Mattheck lo aborda conceptualmente en su axioma de la carga uniforme). Pero ¿que pasa cuando esas cargas mecánicas exceden con creces las habituales? Pues que la estructura no las soporta y se fractura, lo mismo que pasa con las estructuras civiles.

Es decir, Quíone podría habría acabado con ejemplares de Metrosideros sin problema porque no están adaptados a esos eventos extremos, por muy buena gestión que tengamos (a menos que hagamos podas agresivas, como desmoches o terciados, totalmente desafortunadas). De todas formas, esta especie también tendría otros problemas por su sensibilidad a las heladas y al frío.